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Dulces

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Katharine nos trajo el otro día una bandeja de dulces sicilianos. Cuando estuvimos en verano en Sicilia tomamos muchas granitas de pistacho.
Este dulce estaba buenísimo y cuando Nando lo probó dijo:
“Sabe a verano”
Me encanta que algo sepa a verano!

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Siempre paso por esta pastelería, ya que está muy cerca de casa, me acuerdo de esta entrada. De hecho es la pastelería que tiene los Diavoleti, bombones al peperoncino que quería probar.

Así que el martes por la tarde, cuando Nando llegó del trabajo, fuimos a ver como era la “esperienza”.

La tienda desde luego es auténtica. Es original del 1925 y el mobiliarios, los huevos de pascua, los dulces, son muy bonitos. Hay un matrimonio, él en la parte de cocina y ella en el mostrador. Ella tiene bigote y debe tener unos 70 años. En el libro pone que se llama Signora Virginia. Está sentada en una silla de madera con una de esas batas tan típicas en España de algodón con estampados que suelen llevar las mujeres para limpiar. El señor está dentro, haciendo cosas, y fumando, sobre los pasteles, crema…como dice Torrente, así hay más sustancia.

Fuera bromas, el libro dice que son artistas más que pasteleros, y puedo atestiguar que es cierto. El cannoli sicialini que pidió Nando estaba delicioso y hecho al momento (y no había sustancia).

Es un dulce muy típico que es como una especie de canelón de pasta de hojaldre pero más duro, como galleta, y rellena de ricotta. Yo pedí el Diavoleti y no me gustó porque no soy muy de picante pero volveré a probar más cosas.

Aquí dejo la dirección de Valzani. Via del Moro, 37, Trastevere.