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Edificios singulares

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Al volver de Villa Borghese he pasado por este portone, en Via Gregoriana 30, a la altura de piazza Spagna, cerca de la Iglesia de Trinità de Monti.

La guía te recomienda “asustarte” en total libertad frente estas máscaras de casa Zuccari. Una bocca demoniaca que encierra en sus fauces el portone, y los dos monstruos (mostri) que aferran con sus dientes las ventanas laterales.

La idea del artista y proyectista de la casa, Federico Zuccari, era la de crear una especie de residencia para artistas de todas las nacionalidades, que estuvieran de paso en Roma, para admirar el patrimonio.

No era por tanto la idea del miedo la que buscaba Zuccari, sino la de invitar a sus huespédes a entrar en un mundo indómito, fuera de lo ordinario, tomado del latín monstrum, distinto al significado de monstruo que nos viene en mente.

La casa nunca llegó a hospitar a artistas hasta el ottocento, cuando pernoctaron Winckelmann o Louis David, pero normalmente ha hospitado a familias acaudaladas así como la biblioteca alemana.

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Esta recomendación prometía. Tanto que la creíamos exagerada ya que empieza así:

“Aire perfumado, silencio, verde que cubre los muros, huertos en los jardines de iglesias antiguas. Esta no es Roma. (…). ¿Dónde están los turistas?¿Dónde las tiendas de souvenirs y los gladiadores abusivos? A menos de un kilómetro. Pero este es uno de los lugares en los que no se comete pecado si se le define como “angulo mágico”.1

Pues es cierto. Es un remanso de paz, rematado por el inicio del parque de villa Celimontana.  Se incia este paseo frente a la FAO, una vez atravesado el Cico Máximo. En lugar de continuar hacia el Coliseo, se asciende hacia Via dei Santi Quattro, Via San Paolo della Croce, se pasa bajo el arco de Dolabella y se pasea por el clivo di Scauro.

 

Todo el paseo es tranquilo, reodado de verde, se puede ver un gran huerto y un jardín de una pequeña iglesia, y al final del recorrido uno se encuentra con la placita y campanario de la iglesia de San Paolo della Croce. Aquí se enceuntra la entrada a Villa Celimontana, un parque donde en verano se organizan conciertos de jazz y dónde la gente lee al sol, hace pic nics o deja a sus hijos jugar con las tortugas y peces del estanque.

Villa Celimontana

Estanque de las Tortugas

Tortugas

 

1.101 cose da fare a Roma almeno una volta nella vita. Ilaria Beltramme. Newton Compton Editori. 2010

Explica el libro en este capítulo como Renzo Piano se propuso con este proyecto, no solo crear un lugar dedicado a la buena música, sino un nuevo polo cultural en el barrio norte. Un lugar con sala de exposiciones, librería, bares y jardines abiertos a todo el público, todos los días.

A parte de lo que uno pueda opinar sobre la estética de este proyecto, la finalidad ha sido alcanzada. A pesar de ser una zona aparentemente mal comunicada y sin muchas cosas de interés alrededor, el Auditorio funciona como un mini barrio cultural, lleno de gente que pasea por la librería, hace un pic nic en sus jardines, niños patinando o aprendiendo a ir en bici y jóvenes en las terrazas de sus bares.

Hay visitas guíadas cada hora en la entrada principal por 10€ así como muchos conciertos interesantes. Aun y así, no es necesario gastar nada para pasar una tarde de domingo admirando la arquitectura, ojeando un rato la librería y disfrutando de un tramezzino en el bar. En verano hacen conciertos al aire libre en este Anfiteatro descubierto.

El Castel Sant’Angelo solo me atraía por ser el Mausoleo de Adriano, ya que estoy leyendo memorias de Adriano, pero no me apetecía mucho la visita ya que pensé que sería muy turistica.

Como siempre me pasa, me equivoqué!

La rampa en espiral romana es una pasada(aunque muchos trozos no sean originales) y no paraba de imaginar a los romanos con antorchas subiendo a Adriano…

Se le podría sacar muchisimo partido al lugar con alguna proyección de como era, con iluminación, pero está un poco decadente.

El tiempo en su interior se detiene tanto que hasta se pueden ver los movimientos a cámara lenta

Las habitaciones interiores papales son una maravilla. Hay algunos frescos que me alucina el estado en el que los tienen porque son preciosos. Supongo que hay tantisimos en toda la ciudad que es imposible atender a todo.

Lo más impresionante es la terraza. Fuimos a ver el Tramonto, el anochecer, y fue espectacular. Hay unas vistas de casi 360 grados y en el horizonte vimos dos pequeños tornados.

 

Roma tiene algo muy mágico en su cielo. Yo nunca había visto nada igual en una ciudad. Las nubes, las tonalidades de color, las estrellas (se ven las constelaciones, estrellas fugaces), los estorninos…es la mejor pieza de Arte que tiene Roma.

Ya había hecho la passegiatta de Gianicolo y cuando Gino me dijo que debia visitar el templete de Bramante en la academia española, supe que tenía que volver porque no lo había visto puesto que ese día no se podía entrar.

Como el paseo me encanta y está al lado de casa puedo ir a menudo. Hay unas vistas de Roma espectaculares y el camino es muy singular.
Primero se sube por estas escaleras desde Trastevere.

Y luego por estas

y se llega a varios miradores donde encontramos estas vistas.

Frente a San Pietro in Montorio está el monumento Roma O Morte dedicado a los soldados italianos que murieron en las guerras de Independencia.

Lo que más me gusta de esta ciudad es la cantidad de pinos que hay por todas partes. Son enormes, huelen muy bien y crean un paisaje verde y mediterraneo.

El templete es una maravilla y se dice que fue la inspiración para la posterior cúpula de San Pedro.

Se suben tres escalones y se entra al templete donde hay un altar bajo una cúpula estrellada.

En el centro hay una claraboya que ilumina la capilla inferior a la que se baja por unas escaleras. Este ojo de luz ilumina abajo el punto donde se dice que fue crucificado Pedro boca a bajo.

Tiene muchos detalles geniales como el suelo

o las ventanas